miércoles, 9 de agosto de 2017

En época de tulipanes de Lidia Fernández Galiana

No estoy segura de qué esperaba encontrar en este libro, pero me ha roto y arreglado el corazón a partes iguales.

Carmen y Vicente son amigos de toda la vida y todos a su alrededor creen que son pareja. Hace poco que la Guerra Civil ha terminado y Carmen acepta tener una cita con el nuevo camarero del restaurante en el que trabaja. Cita que acabará en un altercado en el que Carmen y Vicente se verán envueltos. Ambos aceptarán irse a trabajar a Londres donde conocerán a John, Víctor y François.

La Segunda Guerra Mundial, el amor y una traición les hará cambiar todos sus planes.

Es el día del dieciocho cumpleaños de su hijo Juan y Carmen le contará toda la verdad.

El amor es el gran protagonista de En época de tulipanes, pero no es una novela romántica. El amor romántico, el fraternal y la amistad se mezclan con el suspense en esta historia y la hacen brillar.
 
Carmen les da voz a Víctor, a Vicente, a François y a su hijo Juan. Unos personajes maravillosos y muy reales. No son perfectos ni quieren serlo, admiten sus errores e intentan arreglarlos y luchan por lo que quieren y por aquellos a quienes quieren aunque los demás vayan en contra.
 
La autora trata temas como la homosexualidad, el divorcio o las familias donde los hijos tienen distintos progenitores en la España de la posguerra con la naturalidad con la que deberíamos tratarlos en la actualidad. Necesitamos más historias donde la homosexualidad no sea el punto diferenciador si no algo natural. En época de tulipanes el romance entre dos hombres tiene el mismo peso que el que tiene el romance entre un hombre y una mujer y, siendo sincera, me gustó más el primero.
 
Lidia tiene una prosa ágil y limpia. Aunque en algunas ocasiones da demasiadas vueltas no es algo que moleste ni ralentice el ritmo de lectura.
 
La autora me ha recordado que detrás de los escritores autopublicados, que están infravalorados, se esconden grandes historias. Agradezco a Lidia la oportunidad de leerla y la seguiré de cerca.
 
Os deseo grandes historias,
 
Laura.