Entradas

Horizonte de eventos

Imagen
Salirme de mi zona de confort lector suele traerme lecturas unas veces curiosas y otras veces fascinantes y la novela de la que os hablo hoy es de las segundas.   ¿Sabéis lo que es un horizonte de eventos? Pues es algo así como la frontera entre un agujero negro y el espacio que la rodea. Dicen las teorías que algo o alguien situado fuera de ese horizonte jamás sabrá que pasa al otro lado, pero que en el caso de que algo o alguien estuviese a ese otro lado sí podría ver,    sentir u oír lo que pasa fuera. Algo así es lo que le pasa a Milde y a las madres e hijas que sobreviven desterradas en Las Afueras: ven, sienten y sufren su miseria, pero nadie las ve a ellas porque están en su propio #horizontedeeventos.  Años después de que Milde y su madre, Essa, lleguen a este lugar, y como en un mal juego del destino, Milde acabará en un agujero negro real, condenada por cruzar la frontera y hacer que la vean, que las vean, y hacer así que sus habitantes dejan de ser invisibles, cuando tres de

Entrevista a Anabel Rodríguez, autora de “Perdedores”

Imagen
Como lectora hay dos cosas que me entusiasman: los libros ambientados en Extremadura y las autoras y los autores de mi tierra. La entrevista de hoy me hace especial ilusión porque sigo a Anabel desde hace tiempo y el año pasado tuve la oportunidad de leer su última novela: Perdedores que  nos traslada al Madrid de 1913. Ese año la ciudad está horrorizada por un crimen que está en boca de todos: el capitán Argrelo y su hija Virtudes han asesinado y descuartizado al amante de esta, Ramón Pérez Lunar. Todo empeora cuando se descubre que en el capitán mantenía relaciones con su hija.  Dos abogados, Gaspar y Zenón, serán los encargados de adentrarse en las mentes de Virtudes y del capitán  Agrelo, pero no están preparados para lo que se van a encontrar. A la par, conoceremos a otros miembros de esta caótica familia y que nos ayudarán con este rompecabezas al que le faltan multitud de piezas. Anabel recrea en Perdedores un hecho real para dejarnos ver que cuando el mal habita entre tus cuat

Mujeres singulares de George Gissing

Imagen
Si antes de comenzar a leer Mujeres singulares, de George Gissing, no hubiese sabido que fue publicada en 1893 y ambientada a finales del siglo XIX habría pensado que no tendría más de cincuenta años porque es inquietante lo actual que ha resultado su lectura. Además, fue una sorpresa entrar en esta novela esperando encontrar un algo así como un alegato defendiendo la cerrada mentalidad victoriana y me topé con una voz —un narrador— que cuenta las cosas como eran y que no intenta en ningún momento opinar sobre lo que está narrando. El relato de esta novela —publicada anteriormente también por Alba Editorial con el título Mujeres sin pareja — representa la ruptura con la cerrada sociedad victoriana y la apertura a un tiempo en el que toca rasgarse las vestiduras para aceptar una visión más liberal: la mujer deja de ser solo “el ángel del hogar” para convertirse en un ser humano independiente que no necesita una figura masculina para existir, configurando así el primer paso de lo que ac

Hablando de Carolina Coronado

Imagen
El pasado 25 de marzo, mientras me dirigía a la conferencia sobre Carolina Coronado en la Biblioteca de Extremadura, enclavada en la Alcazaba pacense, miré el reloj y me di cuenta de que con la emoción había salido con casi dos horas de antelación; dejé pasar la parada en la que tendría que haberme bajado y alargué el trayecto hasta un lugar muy especial para la que escribe: el parque de Castelar.  En este parque, que data del año 1904, pasé parte de mi adolescencia y en él nos aguarda una señora muy especial encargada de custodiar el estanque de los patos. Esta señora no es otra que la mismísima Carolina Coronado.  Como ya hacia en mis tiempos de estudiante me planté frente a la reja que la protege y le susurré que iba de camino a un lugar en el que me contarían muchas cosas sobre ella porque mi fascinación por su vida seguía tan viva como lo estaba cuando de adolescente le hablaba bajito de mis cuitas y le decía que de mayor sería como ella. Carolina nunca me contestaba, pero su mira

Un montón de podcasts literarios y tres webs culturales

Imagen
Edito: subí este artículo en diciembre de 2019 y desde entonces he conocido algún programa más que quiero dejar por aquí y ampliar con webs y revistas literarias. No tengo ni idea de cómo aparecieron los podcast en mi vida, pero desde que los conocí soy asidua a este formato. La aplicación que yo uso es Ivoox, una de las más conocidas en este campo, y la tenéis tanto para Android como para IOS, además es gratuita.  Como podéis suponer casi todo lo que escucho en esta plataforma son programas que hablan de libros y quiero contaros cuáles son mis favoritos: — Sin algoritmo: capitaneado por Ana Polo, la creadora de la web  Courbett Magazine,     un programa el que su narradora nos habla de sus lecturas y de algunas curiosidades sobre estas. La descubrí en pleno confinamiento e hizo más amenos mis días; desde entonces espero con ansias cada episodio. No os perdáis también su magazine online porque es una delicia. — Un día de libros: tenemos una cita quincenal con Ana Ballabriga y d

Tres libros publicados en la Editora Regional de Extremadura que me encantan

Imagen
En la feria del libro de Badajoz de 2018 compré una novela juvenil en la caseta de la Editora Regional de Extremadura. La novela era Los extraños sucesos del bloque sin ascensor , una historia cortita maravillosamente ilustrada que poco después leyó mi hijo mayor; ambos quedamos encantados y ahí empezó mi amor por esta editorial de mi tierra. Hoy quiero hablaros de dos novelas y un pequeño libros de relatos que han afianzado mi amor por la Editora: — El silencio de lo invisible de María Fernanda Sánchez — Me fascinan aquellos libros en apariencia pequeños, delgados, que pasan fácilmente desapercibidos por su tamaño, pero que al abrirlos y bucear en ellos encuentras textos, la mayoría no pasan de las dos páginas, que te cautivan y que lo dicen todo con un puñado de palabras que se te clavan. En El silencio de lo invisible viajamos a París; a Londres; a recuerdos del pasado; a paisajes invernales; a ríos que reflejan ciclos que se escapan como ese amor que se lee entre líneas.

Ellas, las que escriben

Imagen
Hace unos meses una gran amiga me regaló una maravillosa lámina de   Creative Mindly , en ella aparece una línea del tiempo de escritoras en las que encontramos autoras desde Safo hasta Lucía Berlín pasando por todas esas grandes escritoras tan desconocidas. Colgué la lámina en mi dormitorio y desde entonces es lo último que veo antes de apagar la luz y lo primero al levantarme de la cama.  Y de tanto verla una idea se fue formando en mi cabeza: ¿y si leo los títulos que aparecen en ella? O mejor, ¿y si añado, además, a esas autoras que estoy deseando leer y me monto un reto de esos de cumplir despacio? Así, poco a poco, el reto de “Ellas, las que escriben” nació y fue creciendo hasta que tuve que frenar para no convertirlo en eterno, aunque no descarto ampliarlo un poco más en el futuro. Que aún queda mucho por leer y por descubrir cuando nos referimos a autoras es ya sabido y no sé si este reto que inicio, y al que invito a todo aquel que quiera unirse, ayudará a sacar del olvido a m