He visto las hojas volar
Estos textos nacieron para ser una newsletter pero me negaba a que todo sea ya por suscripción y acabaron recalando de vuelta a lo que siempre me ha gustado: escribir en el blog. Mientras redactaba la carta que leísteis hace unas semanas vi miles de hojas volar. Nada sorprendente si tenemos en cuenta que cuando pasó aún estábamos en otoño; para mí sí lo fue porque vivo en un tercer piso con un local debajo, lo que hace un total de cuatro pisos. En la plaza que hay a pie de portal tenemos un árbol que en ese momento estaba repleto de hojas amarillas, justo cuando alzaba la vista de la libreta en la que garabateo los textos un golpe de viento desprendió casi todas las hojas de la copa y mi ventana quedó cegada por un aluvión de hojas durante unos segundos. La luz volvió poco a poco, pero yo aún me quedé un rato viendo como el viento arrastraba ahora las hojas que él mismo había dejado sin hogar. El episodio de las hojas trajo a mi mente mi pequeña obsesión con los libros en lo...