miércoles, 14 de marzo de 2018

El séptimo círculo del infierno de Santiago Posteguillo

Como lectora creo que tengo un problema, grande, con los libros que hablan de libros. Los quiero y necesito todos. Siempre me han llamado la atención las historias que hay detrás de una novela prohibida, de un escritor que decide acabar con su vida o de una escritora que adopta un nombre masculino para poder publicar.

Hay muchos libros de este tipo, pero hoy vengo a hablaros de El séptimo círculo del infierno de Santiago Posteguillo y con el que cierra la trilogía sobre escritoras, escritores y libros malditos que comenzó con La noche que Frankenstein leyó el Quijote y continuó en La sangre de los libros.

"Muchas son las circunstancias terribles en las que se generan los libros. esto no es porque a los autores les gustes los problemas, las dificultades y las penurias. Es simplemente porque los libros, desde siempre, ya sean poemas, obras de teatro, ensayos o novelas, han sido perseguidos, y los que persiguen son buenos en crear infiernos perfectos, totales, completos para los creadores a los que buscan acorralar. Lo que les duele a los perseguidores, lo que no terminan de entender es cómo es posible que incluso en esos infiernos se escriba tanto y tan bien".

Hay 33 historias en sus poco más de doscientas páginas. Algunas son muy conocidas, como la odisea que vivió el gran Gabriel García Márquez para que su Cien años de soledad le llegase a su editor o las penurias que le hicieron pasar a Sor Juana Inés de la cruz por querer escribir y leer en el México del siglo XVII, pero muchas otras las descubrimos conforme avanzamos en su lectura.

Tengo que confesar que mis favoritos han sido los que hablaban de escritoras olvidadas como el de Cristina de Pinaz que al quedar viuda y asediada por las deudas no encontró mejor manera, por suerte, que sacar adelante a su familia escribiendo baladas y biografías por encargo, primero y sus propios textos, después. Mi favorita es la que habla sobre Carson McCullers, la autora de El corazón es un cazador solitario.

No he leído a Santiago Posteguillo en su faceta histórica, pero si lo hace tan bien como en sus libros de metaliteratura a mí ya me tiene en el bote.


Os deseo grandes lecturas,

Laura.






2 comentarios:

  1. Hola Laura:

    Me uno a ese grave problema y ya no tanto con libros como este que hablen sobre libros, sino también con novelas ambientadas en librerías, bibliotecas, etc.

    Ya me he apuntado este libro. En su momento leí (más bien devoré) La noche que Frankenstein leyó el Quijote pero no he seguido la serie. Espero hacerlo pronto.

    Un besote

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  2. ¡Hola!
    Pues no pinta nada mal aunque por ahora no creo que lo lea. Gracias por la reseña.
    ¡Besos!

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