miércoles, 21 de marzo de 2018

Donde mis pies me lleven de Erika Ramos

La sensación de esperar la publicación de un libro que has visto crecer es maravillosa, pero por fin tenerlo en las manos, poder leerlo y confirmar que tus expectativas son justas no tiene precio.

Gabriela es un garabato mental y no puede evitar buscarse problemas, sobre todo amorosos, es experta en decir lo que piensa y tiene un máster en amor idiota, pero es risueña, adorable y siempre está dispuesta a ayudar.
Enamorarse de Jon, un enfermero que está supliendo una baja en el hospital donde trabaja Gabriela, no entraba en sus planes y revolverá aún más su ya de por si caótica vida.

"... Otro frente abierto... joder, tenía más plancha que una lavandería. ¿Quién me mandaría a mí meterme en estos fregados?"

Donde mis pies me lleven es una comedia romántica que te sacará más de una carcajada porque Gabriela es muy real. Puedo ser yo, la vecina del quinto, tu mejor amiga o tu hermana. Es muy fácil sentirse identificada con ella y con muchos de los momentos que vive.

"Y que triste era saber que te estabas fustigando, juzgando y apretándote el gaznate contra algo sin ninguna necesidad, con lo fácil que era sentirse libre, respirar, disfrutar, dejar que la vida fluyese. Se supone que es fácil, sí, pero cuando estás acostumbrada a vivir en una montaña rusa, llena de tirabuzones, y a actuar en números imposibles, tu cerebro se acostumbra".

Erika narra de una forma cercana y directa. Durante toda la lectura tuve la sensación de que mantenía una conversación conmigo mientras nos tomábamos un café (o un gintonic) en el bar del barrio. Es un libro de fácil lectura, de los que no quieres soltar hasta ver si la protagonista se sale con la suya, si manda a paseo al garrulo de turno o se va de picos pardos con sus enfermeras favoritas. Muchos lectores creen que los libros "profundos" son los únicos dignos de ser leídos, pero menosprecian lo que puede ayudar un libro que te haga reír en un mal día y con Gabe, Candela, Pilar y el resto es imposible no hacerlo.

No os perdáis la lista de de deseos de una de las solapa porque es un mini manual de supervivencia.

Muchas gracias a Plan B, pero a quien quiero darle las gracias otra vez es a su autora, Erika Ramos, por dejarme pasar tan buenos ratos con Gabriela.

Os deseo grandes lecturas,

Laura.



miércoles, 14 de marzo de 2018

El séptimo círculo del infierno de Santiago Posteguillo

Como lectora creo que tengo un problema, grande, con los libros que hablan de libros. Los quiero y necesito todos. Siempre me han llamado la atención las historias que hay detrás de una novela prohibida, de un escritor que decide acabar con su vida o de una escritora que adopta un nombre masculino para poder publicar.

Hay muchos libros de este tipo, pero hoy vengo a hablaros de El séptimo círculo del infierno de Santiago Posteguillo y con el que cierra la trilogía sobre escritoras, escritores y libros malditos que comenzó con La noche que Frankenstein leyó el Quijote y continuó en La sangre de los libros.

"Muchas son las circunstancias terribles en las que se generan los libros. esto no es porque a los autores les gustes los problemas, las dificultades y las penurias. Es simplemente porque los libros, desde siempre, ya sean poemas, obras de teatro, ensayos o novelas, han sido perseguidos, y los que persiguen son buenos en crear infiernos perfectos, totales, completos para los creadores a los que buscan acorralar. Lo que les duele a los perseguidores, lo que no terminan de entender es cómo es posible que incluso en esos infiernos se escriba tanto y tan bien".

Hay 33 historias en sus poco más de doscientas páginas. Algunas son muy conocidas, como la odisea que vivió el gran Gabriel García Márquez para que su Cien años de soledad le llegase a su editor o las penurias que le hicieron pasar a Sor Juana Inés de la cruz por querer escribir y leer en el México del siglo XVII, pero muchas otras las descubrimos conforme avanzamos en su lectura.

Tengo que confesar que mis favoritos han sido los que hablaban de escritoras olvidadas como el de Cristina de Pinaz que al quedar viuda y asediada por las deudas no encontró mejor manera, por suerte, que sacar adelante a su familia escribiendo baladas y biografías por encargo, primero y sus propios textos, después. Mi favorita es la que habla sobre Carson McCullers, la autora de El corazón es un cazador solitario.

No he leído a Santiago Posteguillo en su faceta histórica, pero si lo hace tan bien como en sus libros de metaliteratura a mí ya me tiene en el bote.


Os deseo grandes lecturas,

Laura.






miércoles, 28 de febrero de 2018

Tea Rooms. Mujeres obreras de Luisa Carnés.

Me pregunto como reaccionarían Luisa Carnés y su alter ego, Matilde, al darse cuenta de que Tea Rooms es tan real ahora como entonces, tan real como en aquellos años 30 que nos parecen lejanos, pero que aún podemos tocar con la punta de los dedos.

Puedo sentir la desazón de Matilde tras acudir a una entrevista de trabajo como mecanógrafa y descubrir que sus tareas iban más allá de redactar cartas e informes; siento en mis pies el frío invierno de Madrid colándose por los zapatos desgastados; siento su desilusión al aceptar un trabajo que no le gusta de dependienta en un salón de té y siento su dolor al perder a una compañera a manos de un médico sin escrúpulos y de un hombre que no acepta su responsabilidad.

En el café de clase media que trabaja donde trabaja Matilde también conoceremos a la fiel Antonia, a una encargada estirada que mantiene una relación con un hombre casado, al ogro de quien reciben tres pesetas por horas de trabajo sin descanso, a una empleada tan desesperada por alimentar a su familia que sisa de la caja cada vez que puede, a Laurita, que se enamora de un actor que frecuenta el café y que lo perderá todo...
Todas la voces se mezclan en el cuartucho donde cambian cada día sus maltrechos vestidos por la bata de trabajo. Ese cuartucho también es testigo de sus miedos, de ilusiones que creen imposibles y de sueños aún sin cumplir.

Matilde nos habla desde las páginas y nos cuenta las pocas opciones que tienen las mujeres. Nos susurra al oído que se siente presa y sin salidas. ¿Someterse a un marido que decida por ella? ¿bajar la cabeza ante el patrón que la desmerece y la esclaviza? ¿volar libre y aceptar que la tachen de solterona y amargada? Decida lo que decida la sociedad ya tiene un plan trazado para ella. O no.

Por otro lado, Luisa se levanta de las páginas y nos deja un final esperanzador, que sienta las bases de lo que vendrá aunque aún no se haya cumplido. La esperanza de un futuro mejor para todos, donde todos seamos iguales y nuestra vida no esté condicionada por el género bajo el que nacemos.

Luisa Carnés (1905-1964), escritora silenciada de la generación de 27 y olvidada por el tiempo y por sus propios compañeros de oficio, tenía una pluma irónica y muy necesaria antes y ahora.

Agradecer a Hoja de lata por el ejemplar y por rescatar a esta maravillosa escritora.

Os deseo grandes lecturas,
 
Laura.



miércoles, 7 de febrero de 2018

Ni temeré a las fieras de Miguel Salas Díaz

Hay libros que sin saber por qué te gustan incluso antes de haberlos leído. Desde que su autor, Miguel Salas, me dijo que su novela llevaba por título Ni temeré las fieras supe que se quedaría en mi librero y así ha sido.

Roberto llega a Nápoles huyendo de una relación sin futuro y tras un amor nuevo. Cuando tan solo lleva unos días en la ciudad está le mostrará su cara más feroz. Perderá amigos de la manera más cruel y el amor le plantará cara.
Su amistad con Michelle Bellini, un anciano fascista traumatizado por la guerra, lo marcará tanto que hará cosas de la que no sería capaz.

La novela coge prestado el título de una poesía de San Juan de la Cruz que le va muy bien al tema principal que trata el libro y que te deja con ganas de leer más:

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré a las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

 Roberto, el narrador, espera una vida apacible junto a Madda y un puesto en la universidad en la que va a trabajar como lector de español y se encuentra con la peor cara del ser humano. Es un personaje que crece cada capítulo, se nutre de las buenas experiencias , pero también de aquellas que lo hacen flaquear, que lo destrozan, se sobrepone y continúa luchando.

Me gusta encontrar historias donde se mezclan el amor, la amistad y la maldad humana y que convivan en las páginas de un libro como lo hacen en la vida real, como dos cara de una misma moneda. Miguel Salas lo consigue en Ni temeré las fieras con una forma de narrar sencilla, como si conversara con un amigo.

Dice su sinopsis que es una novela de aprendizaje, aunque no lo parece. Es una historia que te mantiene en vilo, con un final bien cerrado y que hace un guiño genial a mi tierra. No le puedo pedir más.

Muchas gracias a Salto de Página y a Miguel por la oportunidad y la paciencia.

Os deseo grandes lecturas,
 
Laura.

 

 

miércoles, 17 de enero de 2018

Las mujeres en el castillo de Jessica Shattuck

El pasado 2017 fue un año de lectura fracasadas y grandes descubrimientos literarios. Por ahí dicen que las mejores lecturas son aquellas que aparecen por sorpresa, como apareció Las mujeres en el castillo, y el dicho se convirtió en afirmación. Tiene algo especial entre sus páginas que llama al lector y que convierte esta historia en uno de los mejores libros sobre la Segunda Guerra Mundial que he leído en mucho tiempo.

Ante la posibilidad de una nueva guerra mundial la decisión es clara: hay que matar a Hitler. El plan falla y Marianne, la mujer de un resistente asesinado, está de vuelta en el castillo de los antepasados de su marido. Hizo una promesa y está dispuesta a cumplirla, aunque el mundo en el que creció se derrumba con cada paso que da para encontrar a otras viudas de la resistencia.

Marianne, Benita y Ania tendrán que esforzarse por llevarse bien y mantener a su, atípica, familia unida.

" [...] trataría de encontrar las palabras adecuadas para expresar la poderosa fuerza del compañerismo en un mundo en el que la camaradería había sido corrompida [...] ".

Los testimonios de Ania, Benita y sobre todo el de Marianne convierten esta novela en una obra coral donde cada personaje tiene espacio y voz propia. A través de las cuatro partes en las que se divide el libro conoceremos la visión de los miembros de la resistencia y de aquellos a los que la guerra les sorprendió, pero también la perspectiva de los que cambiaron de bando al darse cuenta que la guerra no era por un bien común. Seremos testigos de la parte que no se contó con una sordidez y realismo que duelen y de las consecuencias que sus supervivientes arrastraron para siempre.

El castillo de Lingenfels es un personaje más dentro de este relato. Asistiremos a unas fiestas famosas por su estilo pasado de moda a las que acudían todos los que tenían un buen apellido, lo veremos saqueado por soldados de ambos bandos, se convertirá en el perfecto escondite para muchos, será hogar provisional para nuestras tres mujeres y sus hijos y renacerá de sus cenizas mucho tiempo después convertido en el Instituto Falkenberg de Investigación Ética y Moral. 

Las mujeres en el castillo es una oportunidad para perdonar y perdonarse, una historia de supervivencia y un lugar para volver a empezar. 

Por último, agradecer a Lince Ediciones por el envío del ejemplar y por dejarme disfrutar de esta historia.

Os deseo grandes lecturas,
 
Laura.