martes, 30 de mayo de 2017

El destino de Tamarán de Jorge Pozo Soriano


Adentrarme en El destino de Tamarán ha sido todo un reto. Un reto y una experiencia maravillosa. La fantasía siempre es un género con el que me cuesta ponerme, pero la sinopsis me llamaba tanto la atención desde que su autor la publicó, que me puse con ella en cuanto llegó a casa.

Gabriel acaba de perder a su madre. Sube al coche molesto rumbo a unas vacaciones con las que no está de acuerdo, cuando él y su padre tienen un accidente. Ángel, su padre, sale ileso, pero Gabriel queda en un coma profundo. Despierta en Tamarán, un mundo mágico, donde nada más abrir los ojos tiene que ayudar a las ondinas, seres acuáticos, a salvar su aldea de la destrucción.
Poco después conocerá al centauro Agoney. Con él emprenderá el viaje que los llevará hasta el Volcán Sumiso para luchar en la Gran Batalla, acontecimiento que decidirá el destino de Tamarán. Por el camino, y ya junto a Beneygacim, el Gran Gélido, irán reclutando el ejército que formarán los aliados de la luz, partidarios de Atennery, y enfrentándose a los escollos que Yraya, duquesa de los duendes oscuros, les va poniendo para retrasar su llegada al volcán.
Conforme pasan los dones (días), Gabriel está más débil y el grupo teme no ser capaz de mantenerlo con vida. Abstraídos en sus pensamientos, y cargando un gran pesar, avanzan hacia la guerra que hará que Tamarán brille con luz propia o acabe sumida en la oscuridad.

A pesar de que he dicho que me cuesta entrar en las novelas de fantasía, no ha sido el caso de esta. Gabriel comienza su andadura en el mundo real y eso hace que llegar a Tamarán sea emocionante porque pasas de ese paisaje que conoces a otro donde no sabes lo que te espera, pero que te acoge sin hacerte sentir que eres un intruso.

El destino de Tamarán tiene una ambientación increíble. Conforme avanzamos en la lectura visitamos una gran cantidad de reinos y conocemos a criaturas maravillosas. Algunas conocidas, como los centauros y las ondinas, y otras que salen de la imaginación del autor, como los ciclómadas o los gélidos. El autor describe con total naturalidad las características de los edificios, plantas y seres que lo habitan.  
A pesar de sus casi quinientas páginas su lectura es fluida, sin parones. Los capítulos, que no son muy extensos, tiene todos una cantidad de páginas parecida y alternan los acontecimientos que ocurren en Tamarán con lo que pasa en la vida real. Un detalle que me gustó mucho es el hecho de que los pasajes que ocurren en la Tierra están narrados en primera persona, mientras que la trama principal lo está en tercera persona. Estos pasajes refrescan los momentos de tensión y te hacen avanzar con muchas más ganas.
Jorge ha arriesgado mucho con los personajes, pero ha hecho un gran trabajo. El protagonista, Gabriel, ha perdido recientemente a su madre y se ve envuelto en una batalla en la que tendrá que dar lo mejor de sí mismo para salvar a sus amigos. Agoney y Beneygacim, sus grandes apoyos en Tamarán, son dos personajes enormes y tan reales que a pesar de ser un centauro y un ser que necesita el frio para sobrevivir, te sientes identificado con ellos y con sus ideales. Por otra parte, Ángel, nos transmite el amor que siente hacia su hijo y cómo este es capaz de traspasar todas las fronteras. No puedo olvidarme de Yraya, la pérfida duquesa de los duendes oscuros. Nació de una relación prohibida que marcó su destino. Utilizará todo el poder de su magia negra y no se detendrá ante nada para hacerse con las riendas de Tamará. Y aquí viene el único 'pero' de esta novela: Yraya se quedó un poco a la sombra. No es que pase desapercibida, para nada. En los momentos claves saca todo su potencial, pero también creo que ese potencial podría haber dado más juego. Me quedo a muchos en el teclado, pero a esos dejo que los descubráis vosotros.

La ilustraciones, en blanco y negro, vienen de la mano de Marta Marbán de Frutos y son maravillosas, aunque tengo que decir que su tamaño dentro del libro no las ha dejado lucirse del todo.

Jorge Pozo Soriano nace en Madrid un 23 de noviembre de 1985. Es maestro de primaria y escritor de literarura infantil y juvenil. Su primer libro, Las bufandas de Lina (editorial Endymion), está dirigido a los más pequeños de la casa.

El destino de Tamarán es un paseo maravilloso entre seres únicos y reinos espectaculares, que me ha hecho recordar lo bonito que es el género de la fantasía.

Os deseo grandes lecturas,

Laura.

2 comentarios:

  1. No sabes la ilusión que me ha hecho leer la primera reseña de un libro mío... ¡Gracias!

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  2. ¡Hola!
    Pues no me llama nada, pero me alegra que tu si lo disfrutaras.
    Un besoteee ♥

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